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este apartado se va a presentar un trabajo hasta ahora inédito
de la antigua y ya desaparecida muralla de Paredes de Nava.
Esta exposición es el fruto de la observación
minuciosa, el conocimiento amplio y exacto y la interpretación
ágil y certera de Manuel Hurtado Villagrá. Estas
investigaciones llevadas a cabo por este paredeño, van
a aportar a la historia de Paredes una serie de aspectos aún
no historiados y novedosos, con una manera de hacer historia
muy particular y diferente que va más allá de
la mera descripción cronológica. Aquí Manolo
utiliza el enorme conocimiento del medio, tanto físico
como psicológico, para de forma sagaz y razonada ir uniendo
hilos y componiendo nuevas teorías que deben de quedar
recogidas en cualquier trabajo que sobre la historia de Paredes
de Nava se pueda elaborar.
ANTECEDENTES
HISTÓRICOS.
Con el inicio de
la denominda Reconquista la demografía de los antiguos
Campos Góticos empezó a recuperarse, después
de unos siglos de despoblación, con la repoblación
de mozárabes, cántabros, gallegos, vascones, etc..
Entre los siglos VIII y XIX pudo tener lugar en esta parte de
Tierra de Campos el asentamiento de numerosos poblados el principal
de ellos posiblemente fue Paredes de Nava. Cuando Paredes recibió
entre 1128 y 1134 las Cartas Pueblas o Forales, el rey Alfonso
VII está en la necesidad de reorganizar sus reinos y
dicta una serie de disposiciones para favorecer el reagrupamiento
y la repoblación de los núcleos rurales mas importantes.
Atendiendo
a estas razones no es descabellado el pensar que la construcción
de la muralla pudo iniciarse en el siglo XII o incluso en el
XI. Según la "Crónica Latina" en 1234
el señor de Paredes, Alvar Pérez de Castro, se
refugió en esta villa y la fortificó cuanto pudo
para defenderse de un posible ataque del rey Fernando III, zanjado
el conflicto con el abandono de Paredes por parte del noble,
el rey castellano mandó demoler todas las defensas de
la villa. Sin embargo, en un privilegio rodado del rey Sancho
IV, en 1286, hace mención a los alcázares de la
muralla "...poblados y despoblados, con todos sus huertos,
términos, alcázares...", lo que nos confirma
que ya estaba la muralla reconstruida. En 1296 se desarrolló
la denominada "cerca
de Paredes" en
donde la muralla cumplio una función básica para
poder resistir con garantías este cerco.

LA
MURALLA
Al
estar situada en el llano y carecer de la protección
que le hubiera brindado el asentamiento en un lugar escarpado,
el Concejo se preocupará constantemente del aderezo y
conservación de la muralla.
Periódicamente mandaba reparar
paredes, puertas y portillos de la cerca mediante el
trabajo de maestros, obreros, canteros, carpinteros y cerrajeros
asalariados para el Concejo. Cuando el arreglo de la muralla
era de carácter mas general entoces los vecinos aportaban
el trabajo, encuadrados en sus respectivos barrios.
Esta muralla contaba con seis puertas
de entrada y salida de la villa, segun Tomás Teresa León
con arcos de piedra de sillar. En la puerta de Antenoria estaban
grabadas las armas reales y con sus piedras se construyó
la famosa fuente de San Francisco, hoy desaparecida. Cada puerta
tenía su encargado de abrirla con las primeras luces
del alba y de cerrarla al anochecer, y por esta actividad recibia
una pequeña cantidad o soldada. Pero no todas las puertas
tenían la misma importancia, habia cuatro puertas que
podemos denominarla principales y dos secundarias.
Puertas principales:
- Puerta
de San Juan o de la Villa,
comunicaba a través de Carre Palencia, con la capital
de Palencia, entonces importante ciudad episcopal.
- Puerta
de Antenoria, que
comunicada a la villa, a través de Carre Perales, con
la antigua ciudad vaccea y con los molinos de la ribera del
Carrión. En esta puerta estaban grabadas el escudo
y las armas y sus piedras sirvieron para construir la famosa
fuente de San Francisco, hoy desaparecida.
- Puerta
de Ardagón o Salida de Carretas,
comunicaba a través de Carre Carrión, con Carejas,
Villafolfo y Villoldo.
- Puerta
de Gallegos, comunicaba, a través
de Carre Pelilla, con San Martín, Villalumbroso, Cisneros
y Sahagún con su importante monasterio.
Puertas secundarias:
- Puerta
de la Fuente o Arco de San Martín,
se accedia a Carre Frechilla o Carre Villarey y con bifurcación
a Carre Fuentes.
- Puerta
de Renedo, que comunicaba, a
través de Carre Sahagún, con el poblado de Sahagún
el Real o "el Viejo" y los ricos pastizales de la
Laguna de la Nava.
Ver Mapa
El punto principal de la muralla en su
aspecto defensivo era el Alcázar, cuya situación
es difícil de ubicar, aunque si nos atenemos a las referencias
escritas parece ser que estaba en la calle la Solana en el antiguo
barrio de Gallegos. Al frente del alcázar figuraba el
"teniente del alcázar" o "alcayde",
que generalmente representaba al poder señorial. También
contaba la muralla con una serie de torres, "cadahalsos"
y sobrepuertas, como baluartres defensivos.
Practicamente todo el casco urbano
de la villa quedaba protegido por la muralla, pero en su exterior
se encontraban los extramuros y los arrabales que estaban claramente
definidos fuera del cerco de la muralla.
TÉCNICAS
DE CONSTRUCCIÓN.
La
villa de Paredes de Nava está situada a los píes
de los Páramos de Ucieza, y esto siempre es determinante
a la hora de estudiar los elementos de que se compone la arquitectura
tradicional de la villa, que son los propios de la llanura terracampina,
donde la piedra es escasa y por ello es costoso fabricar sillares.
Es tierra de arcillas y sus elementos básicos de construcción
eran el adobe y el tapial; tierra de zahorras, cantos rodados
y leña de vid, roble o encina, sin olvidar un tipo de
piedra conglomerada o de mampostería.
Primero
se construia un basamento o base de cantos rodados o piedra
irregular del terreno colocado en mampostería (zócalo),
hasta una altura que oscilaba entre 50 y 100 cm.. Sobre esta
base, que era de una anchura considerable, se iba colocando
el cuerpo de la muralla construido con tapial. La altura de
esta muralla no era uniforme pero si es presumible adivinar
que como su función primordial era la de baluarte defensivo,
esta no estaría por debajo de los 3 metros.
El
proceso de construcción era como sigue: con los ingredientes
del tapial -tierra, cantos rodados, un poco de paja y la leña-
bien mezclados se iba metiendo en el interior de un armaje de
madera o "puertas de tapiar" (al estilo de los encofrados
de hoy en día), en capas de 15/20 cm., posteriormente
se calcaba con un "pisón de madera" preparado
a tal efecto y se le echaba agua, despues otra capa con el mismo
proceso y así sucesivamente hasta que se completaba la
primera hilada (compuesta de varias capas), momento en que se
quitaban las "puertas de tapiar" y se repetía
la operación para hacer la segunda hilada y sucesivas
hasta llegar a la altura deseada, pero sin dejar pasar mucho
tiempo entre la construcción de las diferentes hiladas
buscando la homogeneidad total del muro o muralla.
Los enlaces entre los distintos tramos los solucionaban mediante
pilares irregulares de mampostería, cantos rodados e
incluso con pilares mas regulares de ladrillo -técnica
aprendida con toda seguridad en la época romana-.
TOPÓNIMOS.
A
través de la toponimia -vocabulario para denominar realidades
geográficas-, podemos conjeturar sobre ubicaciones de
elementos de hace siglos: Arco
(el), Arrabales,
Barbacana, Cárcaba, Extramuros,
Mota (la), Muro (el), etc. son algunos de estos topónimos
que pueden ayudarnos a reconstruir la muralla.
Asimismo,
disponía para su defensa de una organización militar
que por ejemplo en 1409 contaba con 55 cuadrillas de lanceros,
10 cuadrillas de ballesteros y 26 jinetes (normalmente cada
cuadrilla estaba formada por diez hombres, al mando de los cuales
figuraba un decenario).
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