Torre de Santa Eulaliaituada en el centro de la villa, este templo es el de mayor importancia. Desde su construcción ha sido anfitrión de los mayores eventos e hitos que han ido construyendo la historia de Paredes de Nava: Cartas Pueblas, bodas, bautizos, enterramientos, etc. etc.

Construido en piedra de sillería, consta de tres naves: del Evangelio, Presbiterio y de la Epístola. Su puerta principal, con arco apuntado, se abre en el lado de la Epístola, bajo pórtico con techo de artesones. La torre se levanta a los pies y consta de seis cuerpos y está rematada con cubierta apiramidada cuadrangular decorada con azulejería, obra de los siglos XVII y XVIII. Los cuatro primeros cuerpos son románicos: ventanales de medio punto, columnitas, arcos dobles, capiteles simbólicos historiados y geométricos... Sobre estos cuerpos románicos se asienta un cuerpo de estilo de transición al ojival de arco apuntado (siglo XIII) y encima el cuerpo de campanas que es de ladrillo, estilo mudejar (siglos XIV y XV).

En el exterior pueden apreciarse varios estilos y las diferentes épocas de su construcción. También se denotan sucesivos parches o postizos, que pretendiendo su mantenimiento, desfiguran sus rasgos arquitectónicos. Otros parches son producto del abandono eclesiástico e institucional que ha sufrido este templo.

En el siglo XV, bajo el mecenazgo de Antonio Manrique V Conde de Paredes -cuyo escudo condal se puede apreciar sobre la archivolta de la puerta principal-, se termina la fábrica que sustituyó a la primitiva iglesia románica donde se publicaron las Cartas Pueblas y Forales. La actual configuración de Santa Eulalia aprovecha elementos antiguos de transición gótico-cisterciense de la nave central y sus columnas, retocados por el renacimiento: espaciosos ventanales de complicada tracería, pináculos y arbotantes cubiertos por un tejado muy posterior como consecuencia del hundimiento del primitivo y que se manifiesta con un aditamento de ladrillo.

Nave del Evangelio. Retablo de primer cuatro de siglo XVII con pinturas de Santo Domingo, la Visitación, un Apóstol, la Virgen con el Niño y San Pío V, San Francisco Javier y otro Apóstol; escultura de San Francisco Javier. Retablo del último tercio del siglo XVII con pinturas de San Ignacio, Santo Ángel, Santo Tomás y San Francisco Javier; relieves de la pasión de Cristo; esculturas de San Buenaventura y San Martín Obispo, esta última próxima a Tomás de Sierra. Pintura del siglo XVII con el tema de la iglesia Militante. Arcosolio funerario de Garci Mazo de la Vega de 1614.

Presbiterio: Capilla Mayor o de Nuestra Señora de Agosto, en ella se encuentra el Retablo mayor realizado entre 1556 y 1563 por Inocencio Berruguete y Esteban Jordán. De este último es el Martirio de San Eulalia, conservado en el Museo y las esculturas de San Pedro y San Pablo. La escultura de la Asunción está atribuida a Inocencio Berruguete; el Calvario que remata el altar mayor es obra que si bien ha sido atribuida a Alonso Berruguete, posiblemente sea de un discípulo suyo. En este retablo se aprovecharon las tablas que Pedro Berruguete pintó para un retablo anterior: los seis reyes (de izquierda a derecha) Esdrás, Josías, David, Salomón, Ezequías y Ozias que constituyen la predela y el cuerpo del retablo compuesto igualmente de seis tablas: Anuncio del ángel a Santa Ana, Anuncio del ángel a San Joaquín, Nacimiento de la Virgen, Los Pretendientes de la Virgen, Anunciación, Natividad de Cristo.

También se encuentran,a ambos lados de la Capilla Mayor, las Capillas de la Trinidad y de Nta. Señora de la Soledad o de la Indulgencia.

Nave de la Epístola: Retablo del último tercio del siglo XVII con pinturas sobre tabla de San Teresa, San Juan Bautista, San Isidro Labrador, Santa Rosa; relieves de Cristo varón de dolores, Resurrección de Cristo y los cuatro Evangelistas; esculturas de la Inmaculada, atribuida a Gregorio Fernández, San Pantaleón y San Ramón Nonato. Esculturas de Santa Ana y de la Virgen Niña del siglo XVIII. Retablo del último tercio del siglo XVII con pinturas de la vida de San Antón y San Pablo ermitaño; esculturas de San Antón del siglo XVI y San Sebastián del siglo XVII. Retablo del último cuarto del siglo XVII; contenía pinturas de Juan de Villodo, ahora en el Museo; esculturas de San Antonio de Padua del siglo XVIII, Virgen con el Niño, Santa Lucia y Crucifijo. Pintura de las Ánimas con arco de mediados del siglo XVII.

Coro: En sillería de madera. Pintura de San Juan Bautista del siglo XVII.

Órgano: Barroco. Obra de Tadeo Ortega, el maestro organero por excelenia de la organería barroca de Tierra de Campos. La caja en madera de pino es de Manuel Iglesias, de estilo neoclásico de finales del siglo XVIII.

Es, junto a Santa María, la única iglesia abierta al culto. En la actualidad está cerrada para poder reparar el desprendimiento de una piedra en una de las bóvedas. El estado general de esta iglesia de aspecto catedralicio deja bastante que desear y va a ser harto dificil que Museos como el Prado, Louvre y Nacional de Marcas de Urbino presten sus obras para la magna exposición que se prepara en el año 2003 con motivo del V Centenario de la muerte del pintor pardeño Pedro Berruguete.

EL RELOJ

Durante la Edad Media la manera de medir el tiempo es a través de la tradición religiosa; las campanas de las iglesias dominan la actividad cotidiana. Cada tañido de estas tiene un significado peculiar: incendios, nacimientos, defunciones, llamada a los oficiales al "regimiento", toque de queda, e incluso para advertir de que se acercaba un nublado que podía acabar con las cosechas.

En 1433 se empiezan a dar los primeros pasos para la instalación del reloj colocado en Santa Eulalia (el conocido "tonto"), encargandole su fabricación al relojero Juan Rodríguez de Palencia, a cambio de 9.000 maravedies como desembolso inicial. En 1435 los barrios tienen que aportar al concejo una suma de 32.240 maravedies para hacer frente a "las costa del relox". A estos gastos deben de sumar el salario de la persona encargada de "conçertar el relox", que se estropeaba frecuentemente.

La torre de espadaña donde se encuentra colocado el reloj se levantó de precisamente para este fin. Con la restauración de Santa Eulalia, con motivo del V Centenario de la muerte de Pedro Berruguete, este singular reloj ha sido igualmente restaurado y los paredeños nuevamente pueden escuchar las campanadas del popular "tonto".
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Última actualización: 28 Enero, 2004
BIBLIOGRAFÍA
    • ENCICLOPEDIA SALVAT. Tomos II, IV, V, XII, XIV, XV y XVI. Salvat Editores, S.A. 1997
    • OYARBIDE, Miguel Angel. Biblioteca páctica del Estudiante: Historia del Arte. De la Prehistoria a la Edad Media. Edc. Ingelek, S.A. 1986
    • PUERTAS ABIERTAS. Nuestros Pueblos.
    • TERESA LEÓN, Tomás. Historia de Paredes de Nava. Publicación "Tello Téllez de Meneses". 1968
    • ZARZUELO VILLAVERDE, Manuel. Paredes de Nava. Museo Parroquial Santa Eulalia. Ed. Edilesa. 1992