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los ríos que atraviesan el término
de Paredes de Nava, el Carrión es el
único de cierta envergadura. Este río
riega el término de Paredes de Nava en
sólo tres kilómetros y es el que
prácticamente marca los límites
de la villa. Y aquí el Carrion discurre
manso y con meandros debido al escaso desnivel
y por tanto formando numerosos islotes.
Los
otros ríos que atraviesan el término,
el Cueza y el Retortillo, nacen en los páramos
detríticos y son de curso corto y desnivel
muy débil; en consecuencia tienen caudales
exiguos y de régimen irregular, pudiendo
pasar de importantes crecidas al final del otoño
o principio de la primavera a su desecación
temporal en los meses mas calurosos del verano.
Si
bien el Cueza entra en el término de
Paredes apenas si lo hace durante 1 km., justo
en su tramo final antes de desembocar en el
Carrión. Por el contrario el Retortillo
("Arroyo Mayor") recorre el
término de la villa Norte Sur de la zona
occidental . Aun así este río
es hoy mas un arroyo debido al escaso cauce
que de por sí lleva, desemboca en la
Laguna de la Nava fragmentado en números
brazos o arroyos.
No
obstante, desde el siglo XIX, la red hidrográfica
mejoró ostensiblemente con la construcción
del Canal de Castilla, que en Paredes de Nava
discurre durante unos cuantos kilómetros,
en su rama de Canal de Campos, entrando por
la parte Sur y corriendo en su parte occidental
para perderse por el Oeste, dejando su caudal
para regar todo el campo de labranza que se
encuentra en este término "Campo
Abajo".
También
es importante la tupida red de arroyos que transcurren
por el término. Todos vienen de los páramos
y discurren suavemente hacia su desembocadura
en los cauces de agua mas importantes. La mayoría
al Retortillo y también al Canal de Campos,
sobresalen por la margen derecha los arroyos
de Pedrueco, Carrevegas, Melgares y Judíos,
-estos dos últimos en las inmediaciones
del casco urbano- ; por la margen izquierda
están el Tremedal, Espinadillo, Pescador
y la tupida red de la Carbonera. En la parte
norte de la villa están los de Pozuelo,
Valparaiso y Valdemicuente, que se deslizan
hacia el Carrión.
Mención
aparte hay que hacer con la Laguna de la Nava,
que en los tiempos del nacimiento de la villa
paredeña y en siglos posteriores ha tenido
una gran importancia sobre
todo en la economía agrícola y
ganadera de la villa, la Laguna de la Nava producía
ricos pastos donde se alimentaban miles de cabeza
de ganado lanar, bovino, mular y caballar.
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