El retablo mayor de la Catedral
de Ávila, está documentado su inicio antes de 1499. En
este retablo se demuestra que Pedro Berruguete vuelve a tener una reacción
italianizante, bien porque la ocasión lo requería o porque
el pintor empezó a estar en contacto con otros artistas que practicaban
ya las nuevas tendencias. Los pliegues del manto en este San Gregorio
son mas curvos y abandonados y en la arquitectura de su trono vuelve
a las Artes liberales de Urbino.
Un hálito de plateresco
puede observarse en esta obra.