En esta otra escena de la vida de Santo Tomás, se aprecia también
un artesonado con lazo mudéjar, unos ángeles -de directa
inspiración flamenca- le ciñen el cíngulo de castidad.
En el frente del estradillo donde se encuentra arrodillado el santo
hay una filacteria que reproduce las palabras pronunciadas por los ángeles:
"Ex parte Deii te cingimus cingulo catitatis quod nulletenus
disolvetur".
Aquí las líneas de fuga, al contrario de la Recepción
del hábito, está hacia la izquierda lo que nos permite
vez una comunicación con otra estancia a la derecha bajo cuyo
vano se encuentras dos espectadores que contemplan la Recepción
del Cíngulo: La tentadora de faz angelical, y el caballero, de
lujoso manto, que lee un libro.