Esta escena, uno de los paneles mas bellos pintados por Pedro Berruguete,
representa en un interior gótico a Santo Tomás joven,
acompañado por otro frailecito, que tiene la aparición
de San Pedro y San Pablo, que le enseñan los misterios de la
religión cristiana. El fondo sigue siendo oro teñido
levemente de rojo para que el brocado formado no reste voluminosidad
a los personajes.
Todo aquí es minucioso y aquilatado; de insuperable maestro
es la pintura de todos los accesorios, anaquelería, mesa, tribuna.
Y las expresiones, tan espontáneas y significativas. La figura
del novicio que escribe en concentrada atención es de extraordinaria
gracia plástica.
Camon Aznar, José