En esta escena Pedro Berruguete representa
una iconografía ya abordada en otras ocasiones.
Si la escena está sacada de los Evangelio Apócrifos,
concretamente del Protoevangelio de Santiago, la escalera por la que
suben Maria y Santa Ana no tiene los 15 escalones como se describen,
sino un submúltiplo de cinco.
Se puede observar como el sacerdote, tocado con capa pluvial, y Maria
son personajes en movimiento, como se desprende del plegado de sus
vestidos, mientras Santa Ana y las demás mujeres adoptan una
actitud queda con plegado mas rectos en la vestimenta. Al fondo de
la escena se aprecia una galería con dos arcos rebajados que
descansan sobre dos columnas renacientes -composición que utilizó
Pedro Berruguete en diferentes ocasiones- del que cuelgan dos ricas
telas, como no, con bordados de oro. Dentro de la galería los
doctores con sus libros sagrados parecen discutir. Todo ello evoca
a los humanistas de Urbino, pero con un gusto muy castellano de la
época.