En esta escena de la Presentación de Jesús en el Templo
Berruguete se distancia de las versiones que sobre este tema hacen
otros pintores hispano-flamencos de la época. Se observa como
la Virgen entrega al Niño a Simeón directamente desde
sus brazos.
Toda la escena se produce en una estancia que es la antesala de otra
estancia mas importante que se identifica como el interior del templo
de Jerusalén por la representación del "Arca
de la Alianza" al fondo. Es de señalar como Berruguete
pone al fondo del cuadro una hornacina sobre la que se recorta la
figura del Niño Jesús.
Los rostro de los personajes que intervienen en la obra son bellos
y los brocados de oro son de rica confección. El embaldosado
del suelo es hermoso y típico de Berruguete.