Perteneciente al retablo dedicado a la vida de la Virgen, el mismo
tema que el retablo mayor de la iglesia de Santa Eulalia de Paredes
de Nava. Este retablo, por la ropa de los personajes parece que fue
anterior al de la villa natal del pintor. En este cuadro se observa
a Santa Ana incorporada y vestida tapada con una colcha con brocado
de oro, se dispone a entregar a su hija a una joven que lleva un rico
traje a la moda.
La estancia donde transcurre este pasaje de la Virgen se comunica con
otra por una puerta entreabierta al fondo. El enlosado del suelo, es
un tanto particular dentro de la línea seguida por Berruguete
para representar los embaldosados en todas sus obras. En toda la obra
se aprecia una sencillez y un extraordinario domino del espacio y la
perspectiva colocando siete personajes en una estancia de reducidas
dimensiones.