Pinturas en la Cartuja de la Miraflores
Anunciación
Título: Anunciación
Museo: Cartuja de Miraflores 
Clase: Óleo sobre Tabla      
Medidas: 100 X 139 cm.
"ave gracia plena dominus tecum bendita tu"

A pesar de que esta Anunciación no le fue atribuida hasta bien entrado el siglo XX, y de que ninguno de los viajeros que visitaron la Cartuja de Miraflores con anterioridad reparó en ella, en la actualidad es considerada una de las obras maestras del pintor paredeño. Se ha pensado que sería una obra encargada por Isabel la Católica para la cartuja en la que se había dispuesto el enterramiento de su familia (sus padres y su hermano), lo que justificaría el esmero del pintor en esta obra.Se han apuntado las influencias de Van der Weyden en la composición (disposición de la estancia) y sobre todo de Van Eyck, especialmente en cuanto al tratamiento de los ropajes y de la luz, que juega en esta obra un papel fundamental para acentuar la profundidad, lo que llevó a Angulo a considerar que su estudio de la iluminación “... es, sin duda, el más bello y perfecto que nos ofrece la pintura española anterior a Velázquez”. La escena se nos muestra a través de un arco y el artista plantea dos estancias, con una complejidad compositiva poco habitual entre los pintores castellanos del momento, y permite ver en sus arquitecturas la convivencia del estilo antiguo, el gótico imperante aún en la Castilla de los Reyes Católicos, y el Renacimiento que aún balbucea.

La profundidad de la escena con punto de fuga en el ventanal ajimezado, tras el que se insinúa con unos árboles el paisaje exterior, no se consigue sólo con la magnífica alfombra en primer término, sino que se ve remarcada por el arco de paso entre las dos estancias, las losetas del suelo y los casetones renacentistas del techo de la habitación del fondo. Los juegos de luces y sombras que permiten la puerta y las ventanas laterales de la izquierda contribuyen también a ello. Además pequeños detalles cotidianos ayudan a realzar la intimidad de las estancias privadas de María, como los dos recipientes, uno de cristal y otro de cerámica, en el anaquel situado sobre el escritorio, o el almohadón sobre el banco de la izquierda, al fondo.
Los rostros de María y de Gabriel, de serena belleza, recuerdan los de otras obras de Berruguete, quizás más idealizados en esta obra. Los ropajes angulosos derivan de la tradición flamenca tan en boga entonces en el reino de Castilla.

Se ha interpretado que los dos personajes de los medallones del arco que enmarca la escena podrían ser el pintor y su hijo. Pero si bien la edad aparentada por el adulto encajaría cronológicamente con el artista, no así la del hijo en la fecha en que pudo ser pintado este cuadro por mucho que se retrasase su cronología, por lo que no creo que hay elementos suficientes para mantener esa teoría.
R. M. G.  

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