La segunda mitad del siglo XV, es la época que le tocó
vivir a Pedro Berruguete, por aquel entonces la sociedad castellana
y la paredeña (aunque esta con connotaciones importantes),
estaban sufriendo continuas transformaciones.
Dos condiciones sociojurídicas conoció
Paredes
de Nava en los siglos XIV y XV: la de "realengo"
y la de "señorío solariego". Durante los siglos
XII y XIII había tenido como señores a los de Lara,
Castro y Haro, sucesivamente, fue Dª Maria Díaz (de la
casa de Haro) la que entregó al rey Alfonso XI. Con este rey
la Villa adquirió la condición de realengo y con intervalos
de señorio provisional, la mantuvo durante los reinados de
Pedro I "el Cruel", Enrique II (ya de la familia de los
Trastámaras), Juan I y Enrique III, hasta que Juan II de Castilla
( 1.406-1.454), dona a don Pedro Manrique , Adelantado mayor de León,
la villa "...con su tierra, términos y jurisdicción,
pechos y derechos..." (diciembre de 1.429).
Difíciles debieron ser para
los paredeños los últimos años del siglo XIV,
a raíz de un acontecimiento de extraordinaria gravedad ocurrido
en la Villa:
El monarca de Castilla y León,
Enrique II de Trastámara, en una de sus conocidas "mercedes
enriqueñas", había donado la villa a Felipe de
Castro, noble aragonés y cuñado del rey. En 1371, con
motivo de que la villa se negaba a pagar "cierta quantía
de algo", el señor acudió a está y se encontró
con el enfrentamiento abierto de los habitantes que acabaron dándole
muerte. Este suceso les costaría muy caro a los paredeños;
ese mismo día Pedro Fernández de Velasco, que se encontraba
cerca del pueblo, " peleó con ellos, é mató
a muchos dello, é entró en el lugar é fizo y
grand daño". El castigo del rey tampoco se hizo esperar
e impuso unas durísimas sanciones económicas facultando
a su alcalde y justicia mayor, para que "prendiese e mandase
prender a todos los vesinos del dicho logar e a sus mugeres e a sus
fijos si no lo cumpliesen". Los paredeños absolutamente
endeudados pasaban grandes apuros para satisfacer las cantidades exigidas.
No obstante, aunque si el mas grave no fue el único incidente
que se produjo en la villa, durante decenios "los vandos"
y los pleitos tenían a los paredeños divididos y personajes
como el Conde de Noreña, Fernando de Antequera (mas tarde rey
de Aragón), Juan II de Navarra -padre de Fernando el Católico-
y su esposa Blanca de Navarra, entre otros fueron algunos de los que
en alguna ocasión ostentaron el título de señor
de Paredes.
Con Pedro Manrique, Paredes de
Nava quedó definitivamente incorporada al señorío
de los Manrique, aunque fueron desposeídos de esta villa en
alguna ocasión, dependiendo de con quien tomaran partido en
las continuas pugnas entabladas entre los diferentes infantes y monarcas.
La intensificación de la señorialización, como
recoge Juan Carlos Martín Cea en "El mundo rural castellano
a fines de la Edad Media", es el aspecto mas relevante e la etapa
de Pedro Manrique al frente de los destinos de Paredes de Nava.
A su muerte en 1.440, nombra heredero
a su primogénito Diego Gómez Manrique, "salbo a
Paredes, que mando a Rodrigo Manrique, mi fijo, con todas las cosas
que a mí pertenesÇen en ella".
Sigue la labor de señorialización del
nuevo señor de la Villa. En 1.445, al haber perdido don
Rodrigo Manrique el señorío de la Villa
por su alianza con don Juan, rey de Navarra, tras la derrota de Olmedo
los paredeños solicitan al rey que los mantenga en su corona
y que no los donen de nuevo a los Manrique. La petición fue
atendida en principio, (teniendo en cuenta el ejercicio de lealtad
de los paredeños hacia el rey de Castilla, se habían
opuesto ,incluso con las armas, a combatir del lado de los Manrique
y contra su rey), pero pronto el rey volvió a donar la Villa
a don Rodrigo Manrique para que desistiera de su pretensión
de ser Maestre de la Orden de Santiago, frente a la candidatura del
condestable don Álvaro de Luna, autentico válido del
monarca. El 10 de mayo de 1.452 el rey Juan II de Castilla le
nombraba I Conde de Paredes de Nava. La villa se convierte en condado
manriqueño, una de las siete grandes familias castellanas en
cuyo escudo de armas podía leerse "Nos no venimos
de reyes, los reyes vienen de nos" .
A la muerte de don Rodrigo Manrique
(1.476), le sucede como II Conde de Paredes de Nava, su hijo primogénito
Pedro Manrique, hermano del célebre poeta Jorge
Manrique autor de las extraordinarias
"Coplas a la muerte de su padre".
La sociedad paredeña a mediados del siglo XV, no es muy diferente
de las de otros centros rurales de cierta envergadura. La Villa paredeña
presenta aun en el siglo XV un marcado aspecto rural, las actividades
agropecuarias tienen un predominio poco menos que absoluto y la práctica
totalidad de la Villa dependen de ella para subsistir; todo gira en
torno al mundo agropecuario imprimiendo un ritmo de vida característico,
adaptado a las múltiples servidumbres del trabajo de los campos.
Pese al predominio agropecuario, también existía en Paredes
de Nava un nutrido grupo artesanal perfectamente integrado en las bases
socioeconómicas de la villa: herreros, carpinteros, zapateros,
plateros, ferrajeros, etc., aunque su importancia económica en
la villa era muy secundaria. De hecho la mayoría de los artesanos
que viven en Paredes compaginan su oficio con su trabajo en el campo.
Otra de las actividades socioeconómicas era el comercio. No obstante,
toda la actividad comercial estaba fuertemente mediatizada por el concejo
que mantenía una política "intervencionista"
de los mercados en cuanto a precios y "proteccionista", frente
a los productos foráneos.
La estructura social de la Villa paredeña
estaba, lógicamente vinculada a la estructura económica.
Básicamente la sociedad paredeña esta agrupada en dos
grupos fundamentales: uno minoritario de privilegiados, compuesto por
caballeros, escuderos e hidalgos, en el que también se integraban
los clérigos, y otro mayoritario, formado por el común
de la población pechera, carentes de privilegios económicos
y jurídicos. Existía, así mismo, un tercer grupo
importante; el de los judíos que en función de sus peculiaridades
religiosas se organiza de forma autónoma.

Privilegiados laicos, son el grupo de privilegiados,
caballeros, escuderos e hidalgos, el núcleo fundamental de la
clase dirigente quienes detentan el poder político y de decisión
en la villa. Sin embargo, por encima de ellos están los alcaydes
del alcázar, los corregidores, los alcaldes mayores y todos aquellos
que representan y defienden los intereses del señor.
La condición privilegiada de
los eclesiásticos está consolidada desde principio de
siglo XV, pero el estatuto eclesiástico esta dividido conforme
a las diferente jerarquías: curas y presbíteros y diáconos
y graderos.
El común de la población.
Son la mayoría de los habitantes,
englobados genéricamente bajo la denominación de "gentes
del común", se distinguen de los otros grupos por la carencia
de privilegio; son la masa pechera sobre la que recaen los impuestos.

El interés por la cultura en esta época empieza a tener
cierto protagonismo en la Villa de Paredes de Nava, y movidos por el
deseo de prestigiar a la Villa, el concejo muestra una creciente sensibilidad
hacia las manifestaciones culturales y artísticas. Aunque estas
manifestaciones artísticas siempre están promovidas por
el poder señorial y mas tarde por el poder eclesiástico.
La cultura parece que estaba bien instalada en paredes que desde primero
de siglo cuenta con un "maestre de la grammática",
aunque los libros parece ser cosa de los clérigos y otras personas
de cierta formación como los bachilleres.
El arte, casi siempre, es cosa del poder
señorial o sus representantes. Esta actitud no debe interpretarse
como una postura altruista de los señores, la práctica
del mecenazgo aún no se conoce en la villa. Lo que de verdad
le interesa al señor es engalanar y embellecer los escenarios
habituales de sus visitas; plaza, iglesias, etc..