Tabla perteneciente a una colección particular (antigua colección
del vizconde de Roda). En esta obra son evidentes los recuerdos italianos,
si bien ya dentro de otro concepto estético, mencionar el rico
y hermoso trono, con las columnillas y la ornamentación de los
brazos que rematan en su parte interior con esas bolas de cristal evocadoras
de Urbino.
La Virgen, sin embargo, reaparece de manera flamenca con los paños
angulosos y en un concepto nórdico de la iconografía.
El antepecho con el libro y las cerezas hacen pensar otra vez en una
inspiración en miniaturas para la composición, la leyenda
en caracteres góticos dice: "miserere mei mater dei,
domina mea" y presenta a Maria como mediadora ante su Hijo.
Los ángeles son también nórdicos.