En esta sarga de San Pablo, pintada hacia 1500, conviven armónicamente
estructuras renacientes con la decoración gótica. Los
nichos excavados perfectamente en el paramento, con un punto de fuga
muy bajo, permiten ver el techo del nicho con su bóveda de cañón.
La amplia peana en la que el santo apoya sus pies, junto con el magistral
volumen que Berruguete inculca a toda la obra da la sensación
de ser una escultura policromada dentro de un vano real. El marco que
parece exterior está compuesto por dos pilares que rematan en
pináculos y un arco conopial que recorre el de medio punto del
vano y que el remate en su clave está adornado con un florero
de hojas. Los dos medallones colocados entre pináculos hacen
referencia a figuras laureadas. Esta obra monumental fue concebida para
observarla desde abajo
Esta sarga, otra que representa a San Pedro y dos más de la
Adoración de los Reyes Magos proceden de Ávila. Fueron
puertas de órgano o de retablo.