En esta sarga de la Adoración de los Magos, el vano deja ver
un paisaje que se pierde detrás del séquito de Gaspar
y Baltasar. En un primer plano los dos reyes Magos con sus respectivos
presentes. El punto de vista sigue siendo bajo y la sarga mantiene la
monumentalidad de las otras sargas de la serie. Dentro de la obra hay
dinamismo y hay que destacar los magníficos modelados de los
caballos que dejan entrever el conocimiento anatómico que Berruguete
tenía de estos animales, sin duda aprendido en Italia donde era
frecuente la representación de caballos.
Esta sarga, su compañera (Virgen, Niño y primero de los
Magos) y otras dos (San Pedro y San Pablo) proceden de Ávila.
Fueron puertas de órgano o de retablo.