Un fuerte carácter realista tiene esta Virgen con el Niño,
con notables alusiones locales. Posiblemente sea de la época
abulense, por ese naturalismo gótico y un tipo de perspectiva
y de sentido espacial típicos de este momento. Es una obra primorosa,
y hay en ella una feliz síntesis del arte de los Reyes Católicos
y aun de su proyección social.
En su arquitectura se ven, sin mezclarse, elementos puramente góticos,
otros moriscos -en el plafón- y renacientes en el fondo. En un
pequeño formato, esta Virgen en el trono es muy expresiva de
un arte tan integral de un momento histórico.