El Autorretrato es para algún crítico la primera obra
en España, después de su vuelta de Italia. Obra de un
franco italianismo, cuenta con un buen modelado y una cuidadosa ejecución
del cabello y en los paños.
Se representa a si mismo hacia los cuarenta años de edad, en
una imagen efigiada a la manera, tantas veces repetidas, de los autorretratos
italianos. Es una pintura de una coloración brillante, con el
fondo verdoso y la tez de rojiza encarnación, con el tocado negro.
Gaya Nuño dice de él: "No puede ser sino autorretrato
este cuadro admirable, ni nadie dudaría que se debe a la mano
de Berruguete. Aquí nuestro Pietro Spagnolo es el sólido
castellano de Paredes de Nava".