
El denominado "Problema de Urbino", viene dado por el amplio
y arduo debate internacional sobre las obras pictóricas del palacio
del duque de Urbino (Federico
de Montefeltro), verdadera exposición de la pintura
del renacimiento, para intentar fijar su autoría. Desde siempre
las obras del palacio ducal de Urbino se han atribuido a Justo
de Gante (Joos van Wassehove), pero con la sospecha por
parte de algunos historiadores de arte de que en estas pinturas intervinieron
mas artistas que el mencionado Justo de Gante. Entre estas obras caben
destacar la "Comunión de los apóstoles"
y los veintiocho "retratos de hombres ilustres".
En la década de los años 50 el historiador
Juan Allende Salazar, el conde Carlo Gamba y Roberto Longhi, llegaron
a la conclusión de que Berruguete fue uno de los pintores que
intervinieron en las obras que mandó hacer el duque de Urbino,
para decorar sus palacios. Antes en 1.927 se empieza a afirmar que Pedro
Berruguete participó en estas pinturas de Urbino para el duque
Montefeltro y es entonces cuando entre los historiadores de arte mas
reconocidos se forman dos grupos con opiniones y teorías enfrentadas.
Uno de ellos afirmaba que el autor de los "retratos de hombres
ilustres". de Urbino eran de Justo de Gante, activo en Italia hacia
1.468 y que los diferentes estilos y las mezclas de los mismos se debía
a una lógica evolución que el pintor flamenco fue experimentando
por su estancia en Italia y su contacto con los maestros italianos de
la época. También se argumentaba las diferencias existentes
entre las pinturas de Berruguete en Castilla y las del palacio de Urbino;
evidentemente, que entre las obras pintadas en Italia y las pintadas
en Castilla se encuentran diferencias , pero también muchas semejanzas.
Hay que ser conscientes de que Pedro Berruguete no podía trabajar
de igual modo en Castilla que en Urbino. Conociendo los encargos que
tuvo el artista paredeño al volver de Italia, se comprende perfectamente
que no podía utilizar la misma técnica, ni tampoco el
mismo dibujo subyacente, ni los estadios de color utilizados en Italia.
En el otro grupo, contrario al anterior, se opinaba
que las diferencias entre los "retratos de hombres ilustres"
y también las otras obras del "studiolo" de Urbino,
eran tan grandes que como mínimo apuntaban a la colaboración
de un segundo pintor. Aunque parece extraño que al comparar los
"retratos de hombres ilustres" y las obras de Berruguete en
Castilla, particularmente las figuras de "las pradelas del retablo
mayor de Santa Eulalia de Paredes de Nava", no se haya pensado
antes en el pintor paredeño como el artista de los retablos de
Urbino, dado su personalísimo e inconfundible estilo. Es precisamente
el conde Carlo Gamba el primero en dar cuenta de una cita recogida por
Pungileone en su "Elogio storico de Giovanni Santi, pittore e poeta,
padre del gran Raffaelo di Urbino" en 1.822, de un "Pietro
Spagnolo pittore" que estaba en Urbino el 14 de Abril de 1.477,
según aparece en una entrada del notario Simone di Antonio Vanni
(1.424-92).
A partir de 1.960 se inicia una nueva etapa (fase)
en la historiografía de Pedro Berruguete. A lo largo de esos
años los nuevos métodos de análisis y restauración
de las obras han permitido -quizás- resolver el llamado "Problema
de Urbino", sólo a falta de algunas matizaciones. Las investigaciones
realizadas por Nicole Reynaud y Claudie Réssort sobre la serie
de retratos del Museo Louvre (Paris), tras su restauración y
paso por el laboratorio, de la que dieron cuenta en un artículo
publicado en 1.991 en la Revue du Louvre. Los análisis científicos
y la observación profunda de la superficie pictórica de
las tablas de Louvre, bien visibles al acabar la restauración,
han permitido llegar a la conclusión de que el trabajo de composición
de estas obras se realizó en dos etapas bien diferenciadas en
el tiempo. La primera etapa corresponde al trabajo de Justo de Gante,
que al parecer fue el autor de todo el diseño, como se puede
comprobar por el dibujo subyacente, a través de las reflectografías
infrarrojas y radiografías, pero después de empezar a
aplicar el color no concluyó el trabajo, aun siendo una incógnita
el motivo de ello -si bien al principio se especuló sobre la
muerte del pintor flamenco-, ahora se contempla la posibilidad de que
no terminó los retratos por no realizar su trabajo de acuerdo
con los deseos del duque de Urbino.
En un segundo momento, como se dijo antes diferenciado
en el tiempo, se hizo cargo de esos retratos otro maestro, Pedro Berruguete,
y aunque no se sabe la fecha del inicio de los trabajo por el pintor
paredeño, todo parece indicar que fue a partir de octubre de
1.474. Puede ser que la labor de Berruguete se limitó a las capas
del color, transformando una obra que estaba más avanzada de
lo que en un principio se podía pensar. Sin duda, Pedro cambió
algunas de las vestiduras que cubrían a los personajes pintados
por Justo, por orden de Federico de Montefeltro e imprimió a
estos personajes su profundo humanismo y toda la viveza y presencia
sólida de su arte.
Pese a ello, en 1.995, Micheline Comble-Sonkes rechazó
estas conclusiones y siguió manteniendo la tesis de la no participación
de Pedro Berruguete en las pinturas del palacio de Urbino. Pero en 1.997,
Vladimir Juren dio a conocer en la Revue de l´art un dibujo sobre
la "Comunión de los apóstoles" de Urbino, conservado
en la Biblioteca Nacional de Paris, y que el bibliotecario Gabriel Naudé
envió desde Italia a Paris a Jacques Dupuy, con una carta fechada
el 14 de noviembre de 1.632. El dibujo está ejecutado durante
la estancia de Naudé en Urbino y representa un copia de la tabla
de la "Comunión de los apóstoles", y aunque
no de forma puntual, pues faltan algunos detalles, el diseño
que recoge algunas inscripciones en latín, presenta abajo en
la esquina izquierda escrito igualmente en latín: " Petrus
Hispanus pinxit".
Aun así la polémica no está cerrada y quizá
en los próximos años sigan las investigaciones y las teorías
e hipótesis sobre este "Problema de Urbino". Los veintiocho
hombres ilustres que componían el "studiolo" de Urbino
son: Hipócrates (98x67 cm.); Pietro Apponio
(L. 93x69 cm.); Dante (L. 111x64 cm.); Petrarca (U
111x64 cm.); Platón (L. 100x76 cm.); Aristóteles
(L. 100x60 cm.); Ptolomeo (L. 97x64 cm.); Boecio (U.
97x67 cm.); San Gregorio Magno (U. 117x69 cm.); San Jerónimo
(L. 117x68); San Ambrosio (U. 117x79); San Agustín
(L. 116x62 cm.); Cicerón (U. 100x78 cm.); Séneca
(L. 100x76 cm.); Homero (U. 94x77 cm.); Virgilio (L.
90x76 cm.); Moisés (U. 115x80 cm.); Salomón
( U. 115x80 cm.); Santo Tomás de Aquino (L. 114x76 cm.);
Duns Scoto (U. 117x73 cm.); Euclides (U. 95x59 cm.);
Vittorino de Feltre (L. 95x63 cm.), Solón (L.
95x63 cm.); Bartolo Sentinati (U. 95x69 cm.); Pío
II (U. 116x57 cm.); Bessarión (L. 115x56 cm.);
San Alberto Magno (U. 115x56) y Sixto IV (L. 116x55
cm.). El saber cuantos de estos ilustres pintó total o parcialmente
Pedro Berruguete aún es una incógnita y los críticos
y expertos no acaban de ponerse de acuerdo.
Para Camón Aznar la intervención de
Berruguete está en San Agustín, Ptolomeo, Virgilio, Séneca,
Sixto IV, Platón, Vittorino da Feltre, Dante, Salomón,
Hipócrates, Petrarca, Moises, como obras casi exclusivamente
suyas propone a San Anselmo, Solón, Homero, San Alberto, San
Jerónimo y Boecio.
También pintó cuatro Alegorias de las
Artes Liberales: la Retórica (T.154x102 cm.); la
Música (T.154x97 cm.); la Dialéctica (T.
150x110 cm.); y la Astronomía (T. 150x097 cm.)