|
Retrato de Sixto IV que murio en 1484. A este Pontífice ya lo había pintado Berruguete para incluirlo en la serie de "hombres ilustres" de Urbino. En esta obra se pueden observar aspectos comunes a toda la obra pictórica de Berruguete: la carnación con tonos oscuros, los típicos retoques que el pintor utilizaba para conseguir magnificos modelados, la representación de las joyas y esas manos -típicas berruguetescas-, fuertes y pesadas certeramente representadas. |