El rostro de Cristo resucitado es de gran belleza y majestad. Su cuerpo
tiene marcadas las llagas en manos y costado. Se presenta como vencedor
de la muerte, como salvador del mundo. Con la mano derecha bendice a
todos; con l izquierda sostiene un globo, símbolo del universo
y de lo infinito y en su centro una cruz, símbolo de su victoria.
Como Rey que es del Universo, se cubre con una capa púrpura,
abrochada por una gran joya.
Su figura majestuosa resalta sobre un fondo de oro. Entre ella y el
espectador se interpone una sencilla moldura, enriquecida también
con una joya y una inscripción en caracteres góticos que
dice: "Salvator. mundy. miserere. nobis. amen"
Procede de la iglesia parroquial de San María de Frechilla
(Palencia).
Ángel Sancho Campo
Director del Museo Diocesano de Palencia