En este detalle de la tabla de Solón (uno de los veintiocho
retratos de "hombres ilustres"), que Berruguete pintó
para el studiolo de Urbino, puede apreciarse el impresionante modelado
de las manos, fuertes y escultóricas. Pedro Berruguete tenía
una característica manera de pintar las manos, todos los detalles
de las misma, cada falange y articulación han quedado admirablemente
representadas.
Algunos de los mejores maestros italianos del renacimiento pidieron
colaboración del pintor paredeño para introducir su peculiar
estilo en alguna de sus obras (Piero della Francesca, entre otros).